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Hacer yogur casero

Yogur con cereales y fruta

Hacer yogur casero, como hacer pan, es uno de esos placeres simples de la vida. Tal vez las cosas que fermentan son las que más nos satisfacen porque están vivas: como las plantas, que con un poco de cariño se ponen bonitas. Pues lo mismo. Hay quien lo hace con yogurtera, pero nosotros decidimos hace tiempo que no nos hacía falta. Empezamos a hacerlo con la olla GM y terminamos preparándolo en el horno. De las dos maneras es super fácil y sale estupendo.

¿Por qué elaborar el yogur en casa? Primero: porque puedes tunearlo a tu gusto. Con la leche que quieras: entera o desnatada; con el endulzante que prefieras o sin endulzar; con los fermentos lácticos que elijas. Segundo: porque puedes hacer toda la cantidad que quieras sin necesidad de tirar un tarrito plástico por cada 125 gramos que consumes. Tercero: ¡porque queda riquísimo y sabes exactamente qué lleva!

La receta de yogur de la olla GM

Dentro de un momento te diremos cómo hacer el yogur en el horno, pero primero vamos a darle a la olla programable GM el crédito que se merece, ya que fue su recetario el que nos proporcionó el método que usamos.

Hay que reconocer que esta olla hace un yogur impecable. Eso y las lentejas fue lo que hizo que tuviera que ceder a la evidencia de que había sido una compra excelente a pesar de mis quejas iniciales (¡otro cacharro más en mi despensa!) y que ya te conté en este artículo. Seguimos la receta que ponía el manual de la olla programable, con leche, yogur y un poco de leche en polvo para que quede bien consistente, que es como más nos gusta. El resultado fue fantástico y nos animó a probar con la misma receta pero fermentando en el horno.

Yogur casero merienda

Añadir espesantes al yogur

Parece ser que el yogur se puede hacer sin usar ningún tipo de espesante si calientas la leche previamente a cierta temperatura y luego dejas que se enfríe hasta los 40 grados más o menos, antes de añadir los fermentos lácticos y mantener la temperatura de fermentación durante ocho horas. Nosotros probamos este método pero el resultado fue demasiado líquido. Además, el proceso de calentar hasta una temperatura determinada y luego dejar enfriar nos pareció engorroso, porque preparamos yogur todos los fines de semana y nuestra receta es mucho más sencilla: tanto, que nos permite prepararlo casi, casi con los ojos cerrados. Así que la receta que te podemos recomendar es esta, con un poco de leche en polvo para darle la textura perfecta.

Ten en cuenta que la cantidad de leche en polvo que vas a usar es pequeña, con lo que puedes usarla tanto entera como desnatada sin que esto altere significativamente los valores nutricionales finales de tu yogur. En este sentido tendrá más importancia tu elección de leche líquida para prepararlo: la entera te aporta más grasas y le da más cremosidad al yogur. Aún así, el yogur que nosotros preparamos lleva solo leche desnatada, tanto líquida como en polvo, y a nosotros nos encanta.

Yogur casero en el horno

Lo único que necesitas para elaborar tu yogur en el horno es asegurarte de que tu horno puede mantener una temperatura entre 43 y 46 grados. En el caso del nuestro, tenemos que ponerlo al mínimo (30 ºC) para que la temperatura real esté en este rango. Eso quiere decir que el termostato del horno no funciona correctamente (cosa bastante común, por cierto) y hay que controlar la temperatura real con un termómetro. Pero solo tendrás que hacerlo la primera vez; una vez conozcas cómo funciona tu horno, ya puedes dejarlo fermentar sin necesidad de controlar la temperatura.

El tiempo que necesitas para que fermente adecuadamente varía según cómo quieras que sea el resultado final; cuanto más lo dejes fermentar, más ácido quedará, por ejemplo. Generalmente se considera que un periodo de 8 horas es el estándar para que la textura y el sabor sean los adecuados. Pero puedes ir probando y ver cómo te gusta más a ti.

Yogur casero en el horno

Fermentos lácticos para hacer yogur

Para hacer tu yogur casero tienes dos opciones: utilizar fermentos lácticos que se compran con este propósito en tiendas especializadas, como herbolarios; o bien utilizar unas cucharadas de yogur para proporcionar a la mezcla los microorganismos que necesita para la fermentación. Ojo: no todo lo que se vende en el supermercado sirve, ya que actualmente muchos de los tarritos que compramos son, en realidad, leches fermentadas sin microorganismos vivos. De modo que para elaborar esta receta vas a necesitar un tarrito que diga «yogur» (según la normativa española, para llamarse así tiene que estar elaborado con Lactobacillus bulgaricus y con Streptococcus thermophilus) y que no esté pasteurizado tras la fermentación (lo sabes porque necesita nevera); si te interesa este tema puedes leer este concienzudo artículo de Beatriz Robles que lo trata en profundidad, Yogures que no son yogures y otras creencias inexplicables.

También te sirven leches fermentadas con microorganismos del tipo bifidobacterias o Lacticaseibacillus casei; en este caso, el tarro no vendrá etiquetado como yogur, pero contendrá microorganismos vivos.

Cuando tengas hecho tu yogur, puedes utilizar un poco para la siguiente elaboración, aunque es posible que, al cabo de tres o cuatro reutilizaciones, la cepa pierda fuerza y tengas que volver a comprar un yogur o fermentos.

¿No consume mucho el horno durante ocho horas?

Esta es una cuestión que aún no te podemos responder con cifras reales, aunque tenemos intención de estudiarla. Mientras tanto, tenemos claro que el horno, a bajas temperaturas, consume mucho menos que a a altas temperaturas, y se puede tener encendido durante periodos largos sin que el consumo de la electricidad suba en exceso. En casa cada vez utilizamos más la cocción lenta para diversos platos: por ejemplo, para hacer que un corte de carne más duro se deshaga en la boca después de tres horas a baja temperatura; o para hacer un rosbif rosado en el punto perfecto. No hemos notado que nuestro consumo de luz suba más de lo normal por ello, y mucho menos por el yogur, que requiere un gasto de energía aún más bajo incluso.

Conclusión: vale la pena probar a hacer tu propio yogur, a tu gusto y sin azúcares añadidos. Es muy posible que, una vez lo pruebes, no quieras volver al yogur comprado.

Yogur casero

Yogur casero

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Tiempo de preparación 5 minutos
Tiempo de cocción 8 horas
Plato Postre
Raciones 8

Ajusta las cantidades al número de raciones usando los botones:

Ingredientes
  

  • 1 litro de leche entera, semidesnatada o desnatada
  • 60-125 gr yogur (puedes poner un tarrito entero, o solo un par de cucharadas)
  • 25 gr leche en polvo (entera o desnatada)

Elaboración paso a paso
 

  • En un recipiente mezcla el yogur con la leche en polvo.
  • Añade un poco de leche y bate hasta que no haya grumos visibles. Sigue añadiendo la leche y mezcla.
  • Vierte en tarros de cristal muy limpios.
  • Tapa y pon al horno a una temperatura máxima de 45 ºC (en nuestro horno, programamos 30 ºC). La primera vez, no te fíes del termostato de tu horno: comprueba con un termómetro a qué temperatura está el horno o el propio yogur.
  • Programa ocho horas de cocción en el programa más sencillo (puedes poner el programa que tu horno designe como más eficiente energéticamente, normalmente puede ser el turbo o aire)
  • Pasadas las 8 horas, saca del horno y deja enfriar antes de poner en la nevera.
Keyword Yogur
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